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miércoles, 5 de marzo de 2014

¡Gracias, valiente!

¡Buenas noches, queridos lectores! Por fin tengo unos minutos libres para volver a hacer aparición, aunque esta vez no vamos a hablar de mí porque me voy a poner un poco trascendente y ya sabéis que las trascendencias me las reservo para la intimidad.

A riesgo de parecer la prota de un anuncio de pañales, puedo presumir y estoy MUY FELIZ de estar sentada y seca. 

Hoy os voy a hablar de una flor. Una flor que se atrevió a abrir cuando todas sus semejantes estaban cerradas. Una flor que arriesgándolo todo y sabiendo que su decisión tendría consecuencias negativas -soledad, peligro de muerte, deterioro acelerado...-, siguió adelante con sus convicciones aunque ello supusiera ir contra corriente y enfrentarse a las adversidades. 

Camellia Mathotiana que se ha despertado... ¡sola!
 Éste es un pequeño homenaje a todos los valientes que, como ella, nos les importa el qué dirán, son conscientes de ser diferentes y, aunque sufran, luchan por sus ideales. Gracias a ellos el mundo avanza, es mejor y, como ocurre en el caso de esta flor, mucho más bonito.


Primer plano de la camelia atrevida. ¡Gracias por salir a pesar de las condiciones adversas!
Si os sentís identificados con esta Mathotiana, ¡¡felicidades!! Y no os desaniméis, seguro que ha merecido la pena. ¡Seguro!
¡Muchos besos from the field! Continuaremos observando.

Sylvie Tartán.